Últimos mordiscos con sabor a navidad
Que levante la mano todo aquel que, queriendo ser buen previsor, se ha quedado con alguna tableta de turrón y caja de polvorones en la alacena una vez terminada la navidad.
Exacto, al parecer, está escrito en nuestro código genético el comprar cajas y cajas de dulces de navideños por miedo a quedarnos cortos y luego, los pobrecillos, pasan de una bandeja a otra por toda la casa, esperando a ser comidos.
Solución: bizcocho de polvorones.
Sí, puede sonar a bomba (y de hecho, debéis absteneros todos aquellos que no queráis morir de sobredosis de calorías) pero, lejos de parecer la cosa más empalagosa del mundo, ha resultado ser un bizcocho muy ligero, esponjoso y de un sabor que no se parece ni de lejos, a nada que haya probado antes.
De verdad, probadlo, merece la pena!
Ingredientes:
- 3 huevos
- 100gr de azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de aceite
- 125ml de leche
- 12 polvorones
- 1 sobre de levadura química
Preparación:
1. Batiremos los huevos con el azúcar, hasta obtener una mezcla homogénea y espumosa. Añadiremos la pizca de sal.
2. Acto seguido, incorporaremos la cucharadita de aceite y la leche y removeremos bien.
3. Por último, añadiremos los 12 polvorones, los cuales habremos desmigado previamente en un bol, con la levadura y batiremos bien con la ayuda de una batidora, para evitar que queden grumos.
4. Llevaremos al horno, previamente precalentado a 170ºC, con calor arriba y abajo, y dejaremos que se haga durante aproximadamente 40 minutos. Aunque dependerá del tamaño de molde (cuánto más alto sea éste, más tiempo tardará en hacerse). La prueba del palillo será la muestra irrefutable de que ya está listo.
5. Podéis dejarlo tal cual o decorarlo con un poquito de azúcar glass espolvoreado con gracia sobre la superficie.
Como véis, queda un bizcocho de miga muy esponjosa y ligera que, combinado con los trocitos de almendra que te vas encontrando a cada bocado, lo hace indescriptible.
Manos a la obra para darle una segunda oportunidad a esos polvorones tristes que deambulan todavía por vuestras casas y si no es el caso, ya sabéis, el próximo año comprad una caja a mayores porque, creedme, querréis probar este bizcocho.
Vane.
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