"If your dreams don´t scare you, they aren´t big enough"

Y es que, en parte, todos tenemos cierto miedo de nuestros propios sueños.
Quizá no sea miedo, quizá sea respeto.

Puede que esto incluso sea buena señal. Puede que sea señal de que tus sueños son grandes.
De que tus metas están tan altas que tú mismo tienes miedo de no poder alcanzarlas. Lo cual no quiere decir que no saltes tan alto como puedas para intentar tocarlas.

Ese es el punto justo en el que me encuentro: rozando mi sueño con la punta de los dedos.

A día de hoy, y tras varios meses de expectativas, nervios y hormiguitas correteando por la tripa, puedo decir que tengo la suerte de verme embarcada en un proyecto que, en parte, podría resumirme a mí misma en mis diferentes facetas.

Un proyecto dulce, con sabor a glasa y mantequilla.
Un proyecto de usar la cabecita, el lápiz y el papel.
Un proyecto de rodearse de buena gente, de sueños, de ilusión.
Un proyecto en el que crear, repartir y empaparte de felicidad.

Podréis por ello imaginar que la alegría me sale por las orejas. Que las sonrisas se me escapan solas y que mi cara se ha convertido permanentemente y hasta nuevo aviso en el emoticono con ojitos de corazón.

Por todo ello he estado un poco desconectada del mundo, intentando asumir todos los cambios que se me echan encima. Asumiendo que, por fin, me echo la mochila al hombro y doy el saltito que me impulsa a escapar de mi zona de confort. Esa zona que tanto miedo da dejar atrás pero que te cambia la vida en cuanto lo haces.

Y es por ello también que, en un principio, no podré pasarme por aquí tanto como me gustaría. Lo cual no quiere decir que no lo haga siempre que pueda.
Vosotros sois parte de mí. Mi blog es mi otra mitad.

Mi blog es yo y yo soy mi blog
Mis recetas, mi inspiración, mis diseños, mis ratitos, mi escape, mi vida.

Prometo y reprometo que seguiré el camino con vosotros de la mano.
Y espero que, muy pronto, pueda venir a contaros como ha cambiado mi vida con este "proyecto felicidad".

Hasta entonces y, como no podría ser de otra manera, os dejaré esperando noticias con un buen sabor de boca.
Con sabor a rosquillas y a chocolate.

Rosquillas de chocolate horneadas

Ingredientes:

- 100 ml leche 
- 25 gr mantequilla
- 260 gr harina
- 50 gr azúcar
- 1 sobre de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 huevos grandes
- 10 gr azúcar avainillado

Preparación:

1. Batimos el huevo junto con el azúcar normal y el azúcar avainillado y, acto seguido, incorporamos la mantequilla en punto de pomada. 

2. Añadimos la media cucharadita de sal y, una vez removido, incorporaremos la leche.

3. Para finalizar añadiremos la harina junto con la levadura y amasaremos bien hasta obtener una masa consistente y fácil de manejar, que no se nos pegue en las manos.

4. Con la ayuda de un rodillo, estiraremos la masa hasta obtener un grosor de unos 2cm, e iremos cortando pequeñas rosquillas con la ayuda de unos cortadores circulares. 

5. Las colocaremos sobre una bandeja cubierta con papel de hornear y las llevaremos al horno, previamente precalentado a 180º, con calor arriba y abajo y dejaremos que se hagan hasta que adquieran un aspecto dorado (y muy, muy apetecible).

6. Para finalizar, podéis optar por bañarlas con el chocolate que más os guste aunque, al natural, también están de muerte!







Prometo que, en cuanto pueda, vendré corriendo a informaros de todos y cada uno de mis pequeños pasitos.

Un beso gigante,
Vane.

"Trabaja en lo que te gusta y no tendrás que trabajar ni un solo día en tu vida"





No hay comentarios:

Publicar un comentario